Parentalidad con Daño Cerebral Adquirido. Por Cristina Solano

Comenzamos con este artículo de la periodista y usuaria Cristina Solano, una serie de entrevistas realizadas también por ella sobre ser padres y madres con Daño Cerebral Adquirido

Ser madre con daño cerebral es muy duro, porque es una presencia ausente. Estás, pero no estás. Se trata de estar activos en la crianza, de tomar parte, de crear el vínculo afectivo, de responder a las necesidades de los peques como haría cualquier mami del mundo mundial, de ir a las reuniones del cole, de conocer a sus amiguitos, de acompañarles a comprar juguetes, de llevarles a las fiestas de cumple de sus amigos… Es decir, de hacer de mamá y de papá. Se trata de desarrollar el rol que nos corresponde; y que no por tener daño cerebral dejemos de hacer el papel que nos toca en la vida de nuestros hijos…mamá o papá
Creo que la sociedad ni siquiera se plantea que las personas con daño cerebral podemos ser papás y mamás como los demás. Es importante que se nos respeten las tareas que tenemos asignadas como madres y padres, desde la propia familia.


Cuando en una familia una persona sufre una enfermedad grave, es como un tsunami en una playa, lo inunda todo, incluidos los niños más pequeños. Por este motivo hay que protegerlos con especial atención. En este aspecto es fundamental la ayuda del resto de la familia, como los abuelos, los tíos y otros adultos que puedan asumir roles de cuidado y de protección al núcleo familiar afectado.
Sufrí el ictus con 38 años, teniendo un hijo de 4 años y una niña de 2 años. En el caso de mi hijo mayor, a los pocos meses de sufrir el ictus empezó a exteriorizar sus emociones con un tic nervioso en la cara. Lo hablamos con su tutor, que a su vez lo trabajó con la psicóloga de la ikastola, y entre los dos consiguieron que el nene canalizase sus emociones de otra manera, y el tic desapareció tal y como vino.


Mi hija pequeña, por su parte, no ha exteriorizado tan claramente sus emociones, lo único que nos ha dejado intuir es que decía que no quería dormir conmigo (su mamá) porque no quería que le contagiase “lo de mi cabecita”. Cierto es que estábamos en plena pandemia del COVID cuando sólo se hablaba de contagios.
Hoy en día, las aguas han vuelto a su cauce, somos una familia muy feliz, soy referente para mis hijos, al igual que mi maridazo. Ejerzo mi rol de madre con plena naturalidad, y de todas las facetas que tengo (esposa, periodista, administrativa, amiga, compañera, mujer, hija, hermana,tía) la que más me gusta ser es MAMÁ.

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