Nuevas tecnologías para la rehabilitación y atención a largo plazo a paciente neurológico (1/3)

CONTEXTO
En Navarra en el año 2050, las personas mayores de 65 años representarán más del 30% del total de la población. Los octogenarios llegarán a superar el 11%. Es en este grupo poblacional, donde se da una alta prevalencia e incidencia de personas con daño cerebral y otras enfermedades neurológicas, siendo éstas el origen de la mayor parte de situaciones de dependencia.
Si nos referimos específicamente a los déficits tras un accidente cerebrovascular (ictus), entre el 30 y el 60% de las personas que han sufrido un ictus mantienen una discapacidad funcional a los seis meses tras producirse el suceso y sólo entre el 5 y el 20% de ellas recuperan totalmente su función. A su vez el impacto en el entorno familiar es elevado, ya que se generan grandes necesidades sociales de cuidado y apoyo, con frecuencia con un alto coste personal y emocional.
Se hace necesario por tanto, atender a las necesidades de estas personas que van a requerir de unidades de atención con un enfoque más ambulatorio. Potenciando sus niveles de autonomía y permitiendo una mayor permanencia en el domicilio, gracias entre otros recursos, a la incorporación de nuevas tecnologías (Tics). Estas tecnologías escasamente presentes en el ámbito sociosanitario, abren nuevas oportunidades en la rehabilitación a lo largo de la vida y la promoción de la autonomía.

QUÉ ES EL DAÑO CEREBRAL

El Daño Cerebral Adquirido (DCA) es una lesión en el cerebro que sobreviene de forma repentina como consecuencia de un accidente o una enfermedad, e irrumpe de forma súbita y agresiva en la vida de las personas. Las consecuencias del DCA engloban cambios profundos en diferentes ámbitos tanto para la persona víctima del daño cerebral como en la familia y el entorno. Las causas más comunes del DCA son los traumatismos craneoencefálicos (TCE), los accidentes cerebro vasculares (ACV) y los tumores cerebrales, entre otras.
El sistema sanitario ha mejorado y mejora su función de salvar vidas, pero también es cierto que aún no logra cubrir todas las necesidades de atención que tienen las

personas con DCA dada la complejidad de sus secuelas físicas, psicológicas o sensoriales. Esta situación se hace más acuciante cuando a la persona afectada se le da el ultimátum del alta hospitalaria y la familia se ve forzada a asumir gran parte de la responsabilidad que supone la rehabilitación, la integración social y los apoyos y cuidados necesarios durante el resto de su vida. Es en estos momentos donde el trabajo de Adacen asume su rol de defensor de los derechos y de prestación de servicios a los afectados por daño cerebral y sus familias.
De acuerdo a las cifras obtenidas de la explotación de los microdatos de la Encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia (INE, EDAD- 2008), residen en España 420.064 personas con daño cerebral adquirido(Observatorio Discapacidad, 2011). En Navarra hay actualmente 16.109 pacientes crónicos con ictus/accidente cerebrovascular (Gobierno Navarra, 2013) con una tasa de incidencia de 22 personas con ictus con carácter crónico por cada mil habitantes.

EL VALOR DE INCORPORAR NUEVAS TECNOLOGÍAS EN LA ATENCIÓN SOCIOSANITARIA.

El incremento de la esperanza de vida, el envejecimiento de la población y la mayor supervivencia tras el daño cerebral está cambiando el perfil de las personas dependientes. Además estas personas y sus familias tienen una mayor autoexigencia respecto a su calidad de vida, es un paciente crónico más informado que demanda no solo cuidado sino también recuperación y rehabilitación a lo largo de la vida. En definitiva, es necesario afrontar un nuevo paradigma de atención donde se incorporen las nuevas tecnologías (Tics) en la atención sociosanitaria.
Todavía es llamativa la brecha que separa la utilización de la tecnología entre el ámbito hospitalario y el espacio sociosanitario, sin embargo en este último las Tics representan ya alternativas en rehabilitación; incrementando la adherencia y motivación en las terapias, permitiendo incrementar la intensidad y duración de los tratamientos, proporcionando información objetiva de los progresos a quien lo usa y al terapeuta, y aportando oportunidades reales para la promoción de la autonomía y la salud. Además el

desarrollo tecnológico permitirá disponer de unidades más ligeras y baratas que permitirían su utilización en los hogares bajo control remoto de los especialistas, incrementado así su eficacia.
Por poner un ejemplo el uso de sistemas robotizados en el campo de la neurorehabilitación puede proporcionar el desarrollo de una terapia intensiva, repetitiva, basada en tareas, interactiva y motivadora incorporando técnicas de gamificación. Así como de una evaluación objetiva mediante el progreso monitorizado de los pacientes con la supervisión profesional del terapeuta.

Escrito por:

En octubre de 1994 se constituye la Asociación de Daño Cerebral de Navarra, ADACEN, organización sin ánimo de lucro fundada por familiares y afectados de daño cerebral. Su objetivo es informar y sensibilizar a la sociedad y a las instituciones de los problemas y necesidades que este colectivo presenta.

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